FEDERACIÓN VASCONAVARRA del PARTIDO COMUNISTA (IIIª Internacional )

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Aquella potente clase trabajadora forjada en sus orígenes en la Bizkaia de finales del XIX en las huelgas de 1890, 1903, 1917… en la cuenca minera, en los enfrentamientos con la patronal organizada en la “Liga Vizcaina de productores”, de los Chavarri y Cia, con  los que en 1918 pactaría Indalecio Prieto para alcanzar su escaño de diputado por Bilbo ,

para defender la unidad española frente a un pujante aunque dividido nacionalismo vasco, el movimiento  obrero vasco en plena efervescencia, desarrolla dos tendencias que marcarán la escisión entre la Segunda y Tercera Internacional, entre quienes asumen el estado y su transformación desde dentro, socialdemócratas y los comunistas, que plantean la destrucción del estado burgués. Ello explicará la trayectoria con que los primeros comunistas vascos se inician proclamando la unidad entre la liberación nacional y social de Euzkadi formulada en su proceso constituyente.

El año 1918 sale elegido Indalecio Prieto diputado por Bilbao con el apoyo de la Liga Monárquica. La coyuntura provoca el enfrentamiento con quienes como Facundo Perezagua, fundador del socialismo vizcaino, Bullejos y Perez Solis, posicionados con la IIIª Internacional, se oponen a las “razones de estado” asumidas en  la estrategia de la derecha monárquica de bloquear al naciente nacionalismo bizkaitarra. Los socialistas iniciarán la tradición al apostar, ya tempranamente, por las “razones de estado”. Ya entonces el “fantasma de la independencia” era vergonzoso motivo para unir la cúpula del socialismo españolista con la “Liga Monarquica”. De aquella clase trabajadora rompieron los primeros comunistas vascos encabezados por Perezagua fundador del socialismo vasco y Bullejos indiscutible dirigente del Sindicato Minero y pronto secretario general de la sección española de la Internacional Comunista.

En el mundo comunista vasco, se ha iniciado un proceso de creación de una organización revolucionaria, en los debates iniciados en las revistas Bolchevismo y Euskadi Roja por Aranaga, Zapirain, Astigarrabia…( ¿inducidos por el debate Maurin- Nin?). La Internacional Comunista, en carta de su portavoz Manuilsky, plantea “el objetivo del Partido Comunista: crear sobre las ruinas del estado español la libre federación ibérica de repúblicas obreras y campesinas de Cataluña, Vasconia, España, Galicia y Portugal”.

Aquellos primeros comunistas aprendieron en su lucha frente a la patronal vasca que se había convertido en la fuerza dinamizadora de la España de la Restauración y frente a las desviaciones reformistas de un PSOE ya respetuoso con razones de estado y el nacionalismo de tenderos posibilistas (Comunión Nacionalista) de los Sota, Engracio Aranzadi…conforme con un bucólico pais con peculiaridades respetadas dentro de la unidad de España. Aquellos primeros comunistas vivieron en la Euskal Herria de principios del XX tras la pérdida de bienes comunales y viejas leyes nacidas de la costumbre, vestigio anacrónico de un pasado ancestral. Aquellos baserritarras expulsados de sus tierras por la violencia del ejército “giri” y aquellos emigrantes expulsados también por la crueldad e ignorancia de los terratenientes españoles hicieron realidad aquella frase de K. Marx en el Manifiesto Comunista: “Los proletarios no tienen patria”.

Así comenzaron a luchar, para sobrevivir de la miseria y brutales condiciones de vida bajo los capataces cipayos que controlaban militarmente el trabajo el consumo y las vidas, a través de los ranchos mineros. Y todo ello frente a un ejército español que desde el comienzo obedeció a sus dueños frente a las reivindicaciones obreras. Así es como aquel primer proletariado vasco nacido del campesinado pobre y de emigrantes riojanos, leoneses, castellanos… empezaron a creer en la necesidad de una Euskal Herria de los trabajadores. Muy posiblemente nadie, aquí y entonces, conocía la propuesta de Marx ( Crítica al Programa de Ghota ) de 1875 sobre la necesidad que tiene el proletariado en su lucha de constituirse en clase nacional. Es todo un  fundamento para entender que la solidaridad internacionalista se realiza a partir de la liberación del espacio propio. El internacionalismo empieza con la autodeterminación.

Desde los años veinte se van produciendo acciones conjuntas entre los primeros comunistas y el nacionalismo radical de la “Juventud Vasca”, más tarde Jagi-Jagi, que se inician a partir de la solidaridad de los jóvenes independentistas ante detenciones de obreros comunistas, se concita la reivindicación independentista de los nacionalistas radicales con la estrategia leninista de la liberación de los pueblos. No es extraño que el 14 de Abril del 31 los comunistas salieran a la calle con el grito de ¡muera la República vivan los soviets!. Hasta 1935 las posición de los comunistas vascos frente al Estatuto fué: “¡No al estatuto de la claudicación, por no ser expresión jurídica de la soberanía del pueblo vasco”.

El peso de los comunistas en Gipuzkoa ,Bizkaia así como en Nafarroa empezaba a ser cualitativamente muy superior al marcado en aquellas elecciones de 1933 en cuyas candidaturas figuraban Bullejos, Larrañaga, Asti, Zapirain y Aranaga entre otros.

El programa de aquellas elecciones planteaba ”instaurar el Gobierno Obrero y Campesino sobre la basede los Soviets, confiscación de tierras de la Iglesia y terratenientes, nacionalización de gran industria, banca, transporte y comunicación, jornada laboral de 7 horas, supresión de ejercito permanente y fuerzas de orden público y liberación nacional de los pueblos oprimidos de Vasconia, Cataluña, Galicia y Marruecos…”

En Octubre del 34 se dan fuertes movilizaciones en gran parte de Gipuzkoa y Bizkaia produciéndose 1500 detenciones, se proclamó el estado de guerra, y muchos militantes obreros se ven obligados a escapar. Los comunistas vascos inician los primeros grupos insurreccionales que concluirán en las MAOC. Larrañaga interviene como mugalari  junto con Cristobal Errandonea pasando a numerosos huídos de la represión. Poco antes se le había escuchado dando mítines con André Moine al otro lado del Pirineo.

Aquellos comunistas se habían hecho en las huelgas, manifestaciones, debates, mítines, fiestas populares…pero fundamentalmente en el trabajo y lucha común con el movimiento popular junto con anarquistas y nacionalistas radicales. Aprendieron a luchar sumando.

Y cuando se producen las condiciones para avanzar en un proceso unitario tras la represión del 34, que se dá con la progresiva radicalización de los socialistas en Asturias es cuando aquellos hombres asumen definitivamente la creación del Frente Único. En Gipuzkoa surgen en el movimiento obrero las Alianzas Obreras, a partir de la unidad en las luchas del 34 . Los comunistas amplían su política unitarial con nacionalistas progresistas ,Jagi-Jagi, ANV además de anarquistas y socialistas.

DOC. Plataforma de 1933 -Mayo

Frente al Estatuto de la claudicación, lucha por el Gobierno de los obreros y campesinos.

Ante el gran problema de la liberación nacional y social del Pueblo Vasco, oprimido por el imperialismo español, el Partido Comunista, declara:

1.—Los comunistas propagan en Euskadi como en toda España y en el mun­do entero la política del apoyo directo y decidido por parte del proletariado al movimiento nacional revolucionario de los pueblos oprimidos y dependientes. La nación vasca está, como las naciones catalana y gallega, implacablemente oprimida y expoliada por el imperialismo español. Por eso el Partido Comunista Español propaga y lucha por el ilimitado derecho de la nación vasca de disponer de sí misma hasta la separación completa del Estado opresor español y la existencia estatal independiente.  

 

2.—El Partido Comunista invita a sus afiliados y a todos los trabajadores en general, a apoyar con toda su fuerza y entusiasmo al movimiento nacional eman­cipador del Pueblo Vasco. La victoria del proletariado en España no es posible sin la alianza estrecha con el movimiento emancipador de las naciones oprimidas entre ellas Euskadi, movimiento que está objetivamente orientado al debilitamiento derrumbamiento del imperialismo español, encarnado en el régimen contrarrevo­lucionario de la República burgués-terrateniente. Por eso el Partido Comunista rechaza en absoluto y considera netamente contrarrevolucionaria la actitud de los jefes socialistas y anarquistas ante la cuestión nacional, actitud de negligencia, de desprecio, de lucha abierta contra la liberación del Pueblo Vasco. Esa posición socialchauvinista en contra de Euskadi, disfrazada por los jefes socialistas bajo la mentira de que el separatismo es el peor enemigo del proletariado, por los jefes anarquistas bajo el pretexto de que ni la política, ni la cuestión nacional nos preo­cupa, equivale a una traición completa a la revolución y al internacionalismo.

3.—Sosteniendo el derecho del Pueblo Vasco a la independencia y a la separación del Estado español, el Partido Comunista lucha al mismo tiempo contra el chauvinismo nacional vasco, fomentado por los ricos propietarios del campo, capitalistas, los monárquicos clericales y fascistas en Euskadi, que tienden sistemát­icamente a azuzar los obreros de una nacionalidad contra los de otra, los trabajadores vascos contra los hermanos de clase, los trabajadores castellanos. Frente a este chauvinismo reaccionario que no sirve más que para escindir y debilitar los obreros y campesinos, en beneficio de los explotadores de ambas naciones, los co­munistas en Euskadi luchan en pro de la futura colaboración y unión de las nacio­nes vasca y española, unión no impuesta por el actual estado opresor español, sino fundada en el consentimiento voluntario, la confianza mutua y las relaciones fra­ternales de los dos pueblos.

4.—Los grandes propietarios rurales, capitalistas y clero de Euskadi, que de un lado fomentan la lucha fraticida entre los trabajadores vascos y castellanos, pac­tan y conspiran al mismo tiempo con sus colegas de clase, los explotadores espa­ñoles y el Estado central, contra la liberación nacional de Euskadi. Claudicando ante el imperialismo español y traicionando al Pueblo Vasco ellos concluyen con el Gobierno un Estatuto llamado de autonomía administrativa.

Ese Estatuto deja en manos del poder opresor, del Estado español, todos los derechos fundamentales todos los resortes de dominación: el Ejército y la Marina, con toda la organiz­ación coercitiva complementaria; Guardia civil de los imperialistas españoles, regida por las leyes que éstos dictan, sometida a las reglas económicas que ellos es­tablecen, no será un pueblo libre, sino que seguirá siendo un pueblo esclavizado, una nación encadenada. Por eso el Partido Comunista Español rechaza el llamado Estatuto Vasco, que no es un instrumento de liberación nacional, sino que sirve única y exclusivamente al mantenimiento y la justificación de la anexión española, la mixtificación y subyugación de los trabajadores vascos.

5.—La lucha por la liberación nacional y social de Euskadi que pretenden reflejar la gran burguesía vasca y ricos propietarios de la tierra a través del Est­atuto elaborado, como ya indicamos, por el imperialismo español y la burguesía vasca, no es el verdadero sentido que compete al anhelo de las grandes masas populares de Euskadi en su lucha contra el Estado central que mantiene incólume todo el poder del imperialismo, como puede verse en el capítulo 4.°, artículo 37 del Estatuto, en el cual señala que la intervención de las fuerzas represivas actuarán bajo la orden del Consejo Permanente, defensor de los intereses de los buitres de la Banca y grandes propietarios de la tierra.

El Poder central además del monopolio que ejerce sobre el Pueblo Vasco dueño de la carta autonómica, mantendrá el poder del tribunal supremo para ra­tificar las condenas contra las masas hambrientas de Euskadi, contra los pequeños comerciantes arruinados, contra los campesinos imposibilitados de poder abonar las deudas que les originen el pago de impuestos y fuertes contribuciones fijadas por las Diputaciones para pago de los conciertos económicos al  Estado Central y que el Estatuto ratifica en bien de la armonía con el imperialismo opresor al con­tinuar gravando con impuestos onerosos a los pequeños comerciantes y artesanos, a los pequeños campesinos propietarios y arrendatarios, a los pescadores, y empeo­rando con la consecuencia de la elevación del coste de los productos las condiciones de vida de los obreros y empleados en general.

6.—La autonomía del País Vasco queda, pues, sometida al interés general de la gran burguesía del territorio euskadiano y de la España imperialista, ya que de hecho se pretende no liberar a la nación vasca oprimida por el Poder central español, si no por medio de la maniobra estatuaria tratar de contener y evitar la lucha revolucionaría por la verdadera liberación nacional y social de las masas la­boriosas y explotadas de Euskadi, el levantamiento del pueblo revolucionario vas­co en masa contra la política imperialista, peligrando los intereses de los banque­ros y ricos propietarios del campo, los reaccionarios monárquico-clericales, en fin, de toda la dominación del capitalismo vasco-español.

La autonomía de Euskadi reflejada en el Estatuto que la burguesía imperia­lista y vasca han elaborado, deja intactas como ya enunciamos, todos los resortes más poderosos, al Poder central, dotando de un doble poder opresor y ejecutivo a los máximos representantes de la Justicia de clase y Orden público de la bur­guesíaterrateniente, pudiendo intervenir el poder central contra las masas popu­lares vascas, cuando éstas se levanten airadas  revolucionariamente, desengañadas por el latrocinio, engaño y traición que supone el Estatuto de la contrarrevolución.

7.—El régimen de administración económica independiente que quieren de­mostrar en el Estatuto, encierra toda una maniobra de los banqueros vascos liga­dos a la Banca imperialista al ratificar los conciertos económicos, como puede com­probarse en el art. 40 del mencionado Estatuto. Los conciertos económicos rea­lizados con el Estado opresor, garantiza a la hacienda imperialista el ingreso de millones de pesetas directamente, ya que la burguesía vasca reajusta de acuerdo con los ricos propietarios de la tierra, la forma más práctica por medio de las Diputa­ciones, de expoliar con gravámenes y nuevas cargas que cubran con dobles partidas lo concertado con el estado imperialista de España.

Este es el fundamento contrarrevolucionario del Estatuto que se pretende muy políticamente, muy democráticamente, muy demagógicamente, hacer tragar a las masas trabajadores vascas, por la burguesía y ricos propietarios rurales del país, con la ayuda servil y lacayuna de los dirigentes de las organizaciones y del movimiento nacionalista vasco, que quieren seguir el ejemplo de traición de sus compinches de la Ezquerra y Estat Catalá, en Cataluña, donde a diario y con la carta autonómica se vierte la sangre de nuestros hermanos de explotación y opresión, los obreros y campesinos catalanes. El movimiento emancipador de las masas populares revolu­cionarias de Euskadi en beneficio de la contrarrevolución imperialista y de la bur­guesía y terratenientes de España y del capitalismo vasco.

8.—La Federación Comunista de Euskadi, siguiendo la línea del Partido Co­munista de España y de la Internacional Comunista, invita a las masas populares vascas a luchar revolucionariamente contra el poder imperialista español y sus agen­tes incrustados en el movimiento nacionalista vasco, que sirven los intereses de los  capitalistas vascos aliados al poder imperialista de España, por la siguiente pla­taforma revolucionaria de lucha por nuestra verdadera liberación de Euskadi.

a) La tierra, los caseríos y sus pertenecidos para los que actualmente los trabajan, sin derecho de sus actuales propietarios a indemnización de ninguna espec­ie.

b) La anulación de todas las deudas, hipotecas, gravámenes e impuestos de as clases que gravan la pequeña propiedad campesina y los productos de su esfuerzo.

c) La anulación de todo préstamo usurario y demás cargas e impuestos imperialistas que acogotan a los pequeños comerciantes, artesanos y pequeños patronos laboriosos.

d) El aumento general de los salarios determinado por las organizaciones frente único en los propios lugares de trabajo que serán reconocidos legalmen­te como son los Comités de fábrica o Empresa, etc., en proporción al coste de vida  y la equiparación de los salarios de la mujer sobre la base de a trabajo igual, salario igual.

e) El subsidio de 5 pesetas para los obreros en paro forzoso, pagadas por los patronos.

f)  La apertura inmediata de todas las fábricas y talleres.

g) La jornada de siete horas y la de seis para los trabajos insalubres y para jóvenes.

h) La libertad de organización, manifestación y huelga, y contra la prohibici­ón de la Prensa obrera.

i)  La plenitud de todos los derechos políticos para los jóvenes de ambos sexos, soldados y marinos desde los 18 años.

j)  La anulación de todas las leyes represivas votadas por el Parlamento imperi­alista de la contrarrevolución.

k)  La expulsión de todo el territorio de Euskadi de todas las fuerzas re­presivas del imperialismo español, desarme de todas las instituciones armadas.

l)  La expulsión de todas las Órdenes religiosas y la expropiación de todos bienes en beneficio de las masas laboriosas explotadas de Euskadi.

ll) La libertad de todos los presos revolucionarios obreros y campesinos 

m)  La comparecencia, ante un Tribunal popular compuesto de obreros y campesi­nos de todos los verdugos de la clase obrera.

n) La Constitución y legalización de los Comités de fábrica, empresa o taller como órganos permanentes de lucha expresados en un amplio frente único la base, que impulsen y garanticen todas las reivindicaciones obreras.

ñ) La Constitución de Comités de campesinos que recojan las ansias y aspi­raciones de los campesinos pobres en la lucha contra los impuestos y gabelas y la posesión de las tierras y caseríos.

o) a constitución y legalización de milicias revolucionarias antifascistas obreras y campesinas, que aplasten la bestia negra del fascismo imperialista y absorbente de  nuestras aspiraciones revolucionarias, que garanticen la conquista y triunfo de nuestra liberación.

p)  Contra el Estatuto de la contrarrevolución que significa la estrangulación del movimiento nacional revolucionario de Euskadi.

q) Por la plataforma revolucionaria de lucha por el derecho de Euskadi a disponer de sus propios destinos, incluso el de separación del resto de los pueblos de la Península. ¡Por el Gobierno de los obreros y campesinos de Euskadi! )

OBREROS Y CAMPESINOS, TRABAJADORES VASCOS EN GENERAL!

Sólo por la realización de las consignas que contiene la plataforma revolucio­naria de lucha por nuestras justas aspiraciones de Euskadi en contra del Estatuto claudicante y contrarrevolucionario que con el opio de una gran demagogia nos quieren hacer tragar las fuerzas de la contrarrevolución española y vasca, conse­guiremos unidos estrechamente a las masas obreras y campesinas de España y de­más pueblos oprimidos que luchan por el pan, la tierra y la libertad, la verdadera liberación nacional y social revolucionaria de Euskadi. ¡Abajo el imperialismo español! ¡Fuera de Euskadi las fuerzas armadas de la contrarrevolución que nos oprime y reprimen sangrientamente! ¡Luchemos contra los enemigos del pueblo trabajador en nuestro propio país, los grandes propietarios del campo, los capitalistas vascos!

¡Abajo los fomentadores del odio chauvinista y de la lucha fraticida entre los trabajadores!

¡Abajo el Estatuto de engaño y claudicación ante el Estado opresor español!

¡Votad en el plebiscito por la plataforma revolucionaria de lucha del Partido Comunista por la verdadera liberación nacional y social de Euskadi! ¡Luchando codo con codo con nuestros hermanos los obreros y campesinos de España! Formemos el frente único por la liberación nacional y social de todos los oprimidos!

¡OBREROS Y CAMPESINOS, TRABAJADORES ESPAÑOLES!

¡Apoyad y sostened el movimiento nacional revolucionario del Pueblo Vasco! ¡Luchad despiadadamente contra el imperialismo español, opresor de Euskadi y demás nacionalidades oprimidas!

¡Luchad por el derecho de autodeterminación de la nación vasca hasta la se­paración del Estado Español!¡Imponed la evacuación inmediata del territorio vasco por el ejército, la Guardia civil y demás fuerzas armadas del imperialismo español!

¡Luchad contra la persecución del movimiento nacional revolucionario vasco por parte del Estado español, por la libertad de todos los presos nacional-revolu­cionarios. Combatid y desenmascarar la actitud chauvinista y españolista de los jefes socialistas y anarquistas contra libertad del pueblo vasco!

¡TRABAJADORES EXPLOTADOS VASCOS! ¡ESPAÑOLES Y DEMAS PUEBLOS OPRIMIDOS POR EL ESTADO ESPAÑOL!

¡Viva el Gobierno obrero y campesino de España!

¡Viva la liberación revolucionaria nacional y social de las nacionalidades opri­midas de Euskadi, Cataluña, Galicia y de Marruecos y demás colonias!

¡Viva el Partido Comunista, vanguardia organizada de la revolución obrera y campesina y de la lucha por la liberación revolucionaria de los pueblos opri­midos!”

 

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