Absoluto

(del latín «absolutus»: incondicionado). Concepto con que la filosofía idealista designa un sujeto eterno, infinito, incondicionado, perfecto e invariable, el cual es «suficiente en sí mismo», no depende de ninguna otra cosa, contiene de por sí todo lo existente y lo crea. Para la religión, lo absoluto es Dios; en Fichte, es el «Yo»; en la filosofía de Hegel, aparece como lo absoluto la razón universal (el espíritu absoluto); en Schopenhauer, es la voluntad; en Bergson, la intuición. El materialismo dialéctico rechaza la concepción no científica de lo absoluto.

Absoluto y relativo

Categorías filosóficas. Lo absoluto es lo incondicionado, independiente, desligado, lo que es en sí, lo que no está mediatizado por nada, lo inmutable. Lo relativo caracteriza al fenómeno en sus relaciones y nexos con otros fenómenos, en dependencia de otros fenómenos. La materia en movimiento, tomada en su conjunto, no se halla condicionada ni limitada por nada, es eterna e inagotable, o sea, absoluta. Las innumerables variedades de la materia, las formas concretas de su movimiento, que se suceden sin fin unas a otras, son temporales, finitas, transitorias, relativas. Cada cosa es relativa, pero forma parte de un sentido, contiene en sí lo absoluto; lo que en una conexión es relativo, en otra es absoluto, &c. De ello se sigue que la diferencia misma entre lo relativo y lo absoluto también es relativa.

Abstracción

(del latín «abstractio»: aislamiento, término que introdujo Boecio como traducción de la expresión griega utilizada por Aristóteles). Una de las facetas o formas del conocimiento consistente en la separación mental de varias propiedades de los objetos y de sus relaciones con delimitación o desmembración de una propiedad o relación determinada. La abstracción designa tanto el proceso de separación como su resultado. En el proceso de la abstracción a veces resulta necesario hacer caso omiso, también, de ciertas posibilidades subjetivas del ser humano. Por ejemplo, es imposible «contar» toda la serie natural de números, lo cual no es óbice para que, con independencia de semejante posibilidad, se cree la abstracción de infinitud actual (o sea, «contada», «cumplida»). En calidad de resultados del proceso de la abstracción aparecen distintos conceptos y categorías, como por ejemplo: materia, movimiento, valor. Todo conocimiento se halla necesariamente unido a procesos de abstracción. Sin ellos no sería posible descubrir la esencia del objeto, penetrar en su «profundidad». La división del objeto en partes y la delimitación de las que son esenciales en él, el análisis multilateral de las mismas en su aspecto «puro», son resultado de la actividad abstractiva del pensar. Acerca de la importancia de la abstracción para el conocimiento, Lenin escribió: «el pensamiento, al ascender de lo concreto [2] a lo abstracto no se aleja -si es correcto...- de la verdad, sino que se le acerca. La abstracción de materia, de ley de la naturaleza; la abstracción de valor, &c., en una palabra, todas las abstracciones científicas (correctas, serias, no absurdas) reflejan la naturaleza con mayor profundidad o, mejor dicho, de manera más completa» (tomo XXXVIII, pág. 161). El carácter de la abstracción así como lo que concretamente se delimita en cada caso concreto y también las partes del objeto de que procede la separación mental, están determinados por los objetivos a que responda la actividad práctica y cognoscitiva del hombre y por la naturaleza del objeto que se investigue. La práctica nos proporciona, asimismo, el criterio para juzgar si las abstracciones introducidas en la ciencia son auténticamente científicas. La interpretación científica del proceso de abstracción y de sus resultados nos la proporciona el materialismo dialéctico. El idealismo ha especulado frecuentemente con las dificultades que ofrece la función abstractiva del pencar. Lenin advirtió que la posibilidad de una interpretación idealista se da ya en la abstracción más elemental. Es propio de la filosofía idealista transformar los productos de la abstracción -conceptos, ideas- en la esencia y primer fundamento del mundo. Al mismo tiempo, el idealismo ve las abstracciones como resultado de una actividad arbitraria del intelecto, sin nexo alguno con el mundo objetivo ni con el hacer práctico del hombre. Esta manera de entender la abstracción es propia del positivismo moderno y de otras tendencias idealistas. En la lógica dialéctica, el concepto de la abstracción se emplea también en el sentido de lo unilateral, lo que está sin desarrollar, a diferencia de lo concreto (Abstracto y concreto).

Abstraccionismo

(del latín «abstractio»: aislamiento). Una de las direcciones fundamentales del arte burgués moderno, las que pone de manifiesto con mayor nitidez la degradación a que ha llegado la cultura del capitalismo. También se denomina arte no figurativo. Los teóricos del abstraccionismo, por ejemplo, Seuphor, denominan abstracta la obra que «no contiene ninguna evocación, ningún reflejo de la realidad que se observa». El abstraccionismo constituye la culminación lógica del cubismo, del futurismo y de otras tendencias formalistas. Uno de los primeros cuadros abstractos se debió al pintor ruso Vasili Kandinski (1866-1944), en 1910. Otro abstraccionista ruso, Kasimir Malevich (1878-1935) dio a su pintura el nombre de suprematismo (del francés «suprême», lo que no tiene superior en su línea). Pronto el abstraccionismo surgió en Francia (Delaunay) y en Holanda (grupo «De Styl», 1917): Piet Mondrian, Theo Van Doesburg y otros). Después de la segunda guerra mundial, el abstraccionismo florece en muchos países burgueses, sobre todo en los EE. UU. (Jackson Pollock, Rotkho y otros). Sus fundamentos gnoseológicos son el subjetivismo y el idealismo, con lo que se separan arte y vida, se contraponen los aspectos racionales y los emocionales (intuitivos) del proceso creador, la forma artística y el contenido ideológico. El abstraccionismo renuncia a reproducir en el arte imágenes típicas de personas y acontecimientos reales, el medio que circunda al hombre; hace imposible expresar a través de la obra artística el sentido y los fines de la vida del hombre. Sustituye la plasmación de la belleza y del dramatismo de la realidad, inherentes al auténtico arte, por la expresión de cierta «realidad espiritual» mística, de una «energía intuitiva», de alguna «vibración» del subconsciente humano. Lo característico del abstraccionismo es la total destrucción de la imagen artística por medio de la distorsión extrema de las formas reales, la mudanza de las imágenes en un caos de manchas, líneas, puntos, planos y volúmenes sin significación alguna

Lo abstracto y lo concreto

Lo abstracto (del latín «abstractio»; aislamiento) es una faceta, una parte de un todo, lo unilateral, lo no desarrollado; lo concreto (del latín «concrescere» crecer por aglomeración) es lo compuesto, lo complejo, lo multifacético. En la historia de la filosofía, hasta Hegel, lo concreto se entendía sobre todo como multiplicidad sensorialmente dada de cosas y fenómenos singulares; lo abstracto, como característica de los productos exclusivos del pensar (Abstracción). Hegel fue el primero en introducir en la filosofía las categorías de abstracto y concreto en el sentido específico en que ha sido empleado, desarrollándolo, en la filosofía marxista: lo concreto es sinónimo de interconexión dialéctica, de integridad que se descompone en partes; lo abstracto no es un contrario de lo concreto, sino una etapa en el movimiento de lo concreto [3] mismo, es lo concreto sin revelarse, sin desplegarse, sin desarrollarse (Hegel compara la relación entre lo abstracto y lo concreto, por ejemplo, con la relación entre la yema y el fruto, entre la bellota y la encina). No obstante, lo concreto, según Hegel, es característico únicamente del «espíritu», del pensamiento, de la «idea absoluta». En cambio, la naturaleza y las relaciones sociales de las personas han aparecido como su «ser-otro» no verdadero, como manifestación abstracta, de facetas singulares, de momentos de la vida del espíritu universal. Desde el punto de vista de la filosofía marxista, el portador de lo concreto, su sujeto, es la realidad material, el mundo de las cosas y de los fenómenos finitos, sensorialmente dados. Lo concreto de un objeto es la interconexión objetiva de sus partes, determinable por la relación esencial, sujeta a ley, que figura en su base; en cambio, lo concreto del conocimiento es el reflejo de dicha interconexión real en el sistema de conceptos que reproducen estructural y genéticamente el contenido objetivo del objeto. Lo abstracto en la realidad misma es expresión de insuficiencia, de falta de desenvolvimiento, de carencia de desarrollo, de limitación de cualquiera de sus fragmentos al tomarse tal fragmento por sí mismo, al margen de sus nexos o de su historia ulterior. Así, pues, el conocimiento abstracto se contrapone al concreto como conocimiento unilateral que fija tal o cual faceta del objeto al margen de todo nexo con las otras facetas, al margen de su estar condicionado por el carácter específico del todo. Tenemos, por consiguiente, que si la mera reproducción de la multiplicidad sensorial no puede ni debe ser el objetivo del conocimiento teórico, en no menor medida queda excluido que pueda servir de tal objetivo la disociación de ciertos nexos «absolutos». Pues, no bien tales nexos se aislan, pierden lo que tienen de concreto y de verdadero. El conocimiento teórico realmente científico consiste en un movimiento del pensar que parte de la multiplicidad sensorial de lo concreto y llega a la reproducción del objeto en toda su esencialidad y complejidad. El procedimiento que permite reproducir teóricamente en la conciencia la integridad del objeto estriba en la ascensión de lo abstracto a lo concreto, lo cual constituye la forma universal en que se desenvuelve el conocimiento científico, el reflejo sistemático del objeto en conceptos. La ascensión de lo abstracto a lo concreto, como procedimiento para trabar los conceptos en un sistema íntegro que refleje la disociación objetiva del objeto investigado y la unidad de sus partes, presupone el movimiento inicial de lo concreto (de lo dado en la contemplación) a lo abstracto. En este último camino se forman los conceptos que reflejan los aspectos y propiedades singulares del objeto, aspectos y propiedades que sólo pueden ser comprendidos en tanto son considerados como momentos de un todo, determinables por el contenido específico del mismo. De ahí que sea necesario distinguir lo concreto como objeto que se estudia, como punto de partida de la investigación (lo concreto sensible) y lo concreto como culminación, como resultado de la investigación, como concepto científico del objeto (lo concreto conceptual).

Academia platónica

Escuela filosófica idealista de la antigua Grecia. Fue fundada por Platón (387 a. n. e.) en el parque próximo a Atenas, llamado «Academia» en honor del héroe mítico Academo. En la denominada Academia Antigua (Espeusipo y otros, siglos IV y III a. n. e.), se acentuó el influjo del pitagorismo. Las ideas de Platón se sistematizaron partiendo de la teoría mísfica de los números. La Academia contribuyó en gran medida al progreso de la matemática

Ver el documento completo