PRESENTACION 

Los dos volúmenes que el Instituto Marx-Engels-Lenin (IMEL) de Moscú publicó en 1939-41 bajo el título de Grundrisse der Kritik der politischen ókonomie (Rohentwurf) 1857-1858, recogen un grupo de manuscritos hasta ese entonces inéditos en su casi totalidad, redactados por Marx en la década del 50. Constituyen la primera síntesis de las investigaciones iniciadas por Marx en noviembre de 1850, en Londres, cuando después de la derrota de la revolución de 1848 se retira de la escena pública para reanudar sus anteriores estudios de economía política. El título de la obra pertenece a los editores del IMEL, quienes a su vez lo toman de las referencias explícitas a esta obra que hace el autor en diversos pasajes de su correspondencia. En una carta a Engels del 8 de diciembre de 1857, por ejemplo, le dice: "Trabajo como un loco las noches enteras en coordinar mis estudios económicos, para poner en claro al menos los elementos fundamentales antes del diluvio". El "diluvio", metáfora con la que Marx hacía referencia a la agudización de la crisis económica de 1857 y a las probables conmociones sociales de ella derivadas, impone a su actividad teórica un ritmo febril, del que surgen estos vastos manuscritos redactados, en lo fundamental, en menos de seis meses de trabajo. Los "elementos fundamentales" fueron concebidos por el autor como "un conjunto de monografías escritas con grandes intervalos en distintos períodos para el esclarecimiento de mis propias ideas y no para su publicación': Sin embargo, a pesar de su estado fragmentario, de su condición de borradores de una obra que Marx nunca llegó a terminar, constituyen indudablemente textos de fundamental importancia para comprender el proceso de elaboración de la crítica marxista de la economía política. Entre otras cosas, porque nos permiten presenciar la propia gestación de las categorías analíticas con las que Marx develó la naturaleza mistificatoria de la economía política burguesa y creó las bases de una nueva ciencia crítica de la sociedad. Corno alguien señalara, los Grundrisse nos abren la posibilidad de introducirnos en el laboratorio económico de Marx y ante nuestra mirada aparecen nítidamente recortados todos los refinamientos, todos los sinuosos caminos de su metodología. Estos escritos, al igual que los de 1861-63 que aún esperan ser exhumados, constituyen el eslabón perdido que nos permite reconstruir de una manera más acertada el itinerario intelectual de un Marx que aparece hoy bajo una nueva luz, de un Marx "desconocido", como lo señala Matan Nicolaus en la introducción a la presente edición en español de los Grundrisse.

La aparición de esta obra trascendental, producida en plena guerra mundial, pasó inadvertida hasta para los especialistas y durante mucho tiempo el libro constituyó una rareza bibliográfica. Recién en 1953, la Dietz Verlag de Berlín Este, la reprodujo en una edición facsimilar en un solo volumen. Sin embargo, tampoco esta última edición atrajo demasiado la curiosidad de los investigadores. Podríamos decir que hasta 1960 las discusiones entre los marxistas no la mencionaban ni tampoco se pensó en traducirla a otros idiomas. Hubo que esperar otros diez años más para que casi simultáneamente aparecieran las versiones francesa e italiana, y más recientemente la rusa y la inglesa.

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La traducción al español de los Grundrisse presenta serias dificultades que esperamos haber sorteado felizmente. La primera de ellas deriva del carácter fragmentario del texto y del nivel particularmente elevado de abstracción en que se coloca Marx para la primera redacción de sus Principies de economía política. Hasta para Engels resulta extremadamente difícil su lectura, como lo señala en una carta a Marx del 9 de abril de 1858: "El estudio de tu resumen. . . me ha llevado mucho tiempo; es, en verdad, un resumen muy abstracto. . . muchas veces me veo obligado a tomarme mucho tiempo para buscar las transiciones dialécticas, porque he perdido totalmente el hábito del razonamiento abstracto."

Otra dificultad reside en que el uso personal que Marx da a su borrador acentúa las características del lenguaje en que habitualmente redactaba sus notas. Aquí, "el estilo desaliñado, las expresiones y giros familiares..., la terminología francesa e inglesa, a menudo con frases enteras .v hasta páginas en inglés", complica infernalmente la tarea de obtener un texto en español que respetando el carácter de borrador no se torne absolutamente ininteligible. Ajustándonos al criterio seguido en la traducción de los Resultados del proceso inmediato de producción (El capital, capítulo VI), hemos optado por acercarnos a una versión literal, procurando recrear –en la medida más amplia de lo posible el carácter de borrador del manuscrito. Así, mantenemos en los respectivos idiomas originales no sólo las citas sino también las innumerables palabras de otros idiomas que salpican el texto alemán y ofrecemos a pie de página la traducción. Para ser fieles al vocabulario de Marx, mantenemos las diferenciaciones entre términos alemanes de sentido más o menos próximo pero no coincidente, sobre todo cuando esto tiene que ver con el proceso mismo de hallazgo de términos que luego se convertirán en definitivos, apareciendo como términos "técnicos" en El capital, pero en proceso de elaboración en los Grundrisse. Respetamos además el lenguaje filosófico hegeliano al que Marx recurre frecuentemente en esta obra, al mismo tiempo que tratamos de evitar la utilización de términos tales como "estructura" o "totalidad", excepto cuando es el propio autor el que los usa. De otro modo, hubiera resultado un Marx "estructuralista", bastante alejado del estilo hegelianizante-ricardiano que caracteriza a toda la obra.

 La última de las dificultades, y no la menor, reside en las insuficiencias de la edición preparada por el IMEL. La complicada letra de Marx. que como dice Engels "a veces ni el propio autor era capaz de descifrar", torna inevitables los errores de desciframiento. En tal sentido, la edición original contiene gran cantidad de ellos, algunos de los cuales cambian por completo el sentido de la oración y hasta del párrafo. Por otra parte, se aplican criterios contradictorios en la corrección de los errores cometidos por Marx (algunas veces salvados en el texto, y otras a pie de página, sin que exista una clara razón para ello). Se comprende entonces que la apreciable cantidad de errores, imprecisiones, confusiones y criterios contradictorios contenidos en la edic. original compliquen bastante la tarea del traductor. Las versiones francesas de Roger Dangeville (Fondements de la critique de l'économie politique, 2 vols., Anthropos, Paris, 1967-68) e italiana de Enzo Grillo (Lineamenti fondamentali della critica dell'economia poli-tica, 2 vols., La Nuova Italia Editrice, 1968-69) por estar basadas en la edición que comentamos, reproducen por tanto sus errores y no constituyen una base segura de confrontación para lograr una versión más ajustada.

La reciente traducción rusa (K. Marx i F. Engels, Sochinenia, t. 42, 2 vols., 1968-69), en cambio, nos resultó de suma utilidad pues fue realizada confrontando el texto de la edición original con las fotocopias de los manuscritos, sometidos a una nueva lectura crítica.

Como resultado de ese meticuloso trabajo de relectura de los manuscritos de 1857-1858, efectuado por los investigadores del Instituto de Marxismo-Leninismo de Moscú, pudo confeccionarse una extensa y detallada lista de precisiones en el descifrado del texto y de corrección de los errores, realizados en el texto de Marx. Para nuestra versión en español la gentileza del IMEL nos permitió contar con una copia de las observaciones críticas a la edición original, lo que en su momento nos obligó a rehacer la mayor parte del texto ya compuesto. Aunque retrasó la publicación de la obra, esta feliz circunstancia nos permite ofrecer por primera vez, luego de la edición rusa, una versión de los Grundrisse depurada de errores y por lo tanto de incuestionable valor científico.

En el manuscrito original, tanto la Einleitung como los Grundrisse casi no son titulados. Pero sabemos que el "capítulo del dinero" es anotado sumariamente por Marx en el Indice de los 7 cuadernos, y el "capítulo del capital", a su vez, mucho más extensamente en las Referencias. La Redacción IMEL insertó en el "capítulo del capital" y en la "Introducción" los breves sumarios de las Referencias, pero dejó sin titular el "capítulo del dinero". Este criterio contradictorio, provoca inconvenientes puesto que en el índice general figuran títulos que no pueden ubicarse en el texto. Siguiendo el criterio de las ediciones italiana y francesa, hemos volcado en el "capítulo del dinero" los titulillos extraídos del Índice de los 7 cuadernos, pero encerrándolos entre corchetes para diferenciarlos de los que coloca la Redacción IMEL. En el "capítulo del capital" los títulos se tradujeron de la edic. original sin modificaciones.

A veces fue necesario agregar en el texto algunas palabras que permitieran completar una frase inconclusa, o aclarar un párrafo oscuro. Cuando el agregado pertenece a la Redacción IMEL va entre corchetes simples; cuando en cambio pertenece a la edic. esp. va entre corchetes dobles.

En cuanto a las notas, en nuestra edición son de tres órdenes: 1) las que están indicadas con asteriscos pertenecen a Marx y van a pie de página separadas del texto por una línea corta; 2) las indicadas con letras alfabéticas pertenecen a la redacción (tanto. del IMEL como nuestra) y se refieren exclusivamente a problemas técnicos del texto. Van a pie de página y separadas del texto por una línea completa; 3) las numeradas progresivamente pertenecen a la redacción y corresponden a referencias bibliográficas completas de obras y autores que son citados explícitamente por el propio Marx de manera incompleta a imprecisa o pueden ser determinados fehacientemente por cuanto se deduce una relación directa y no problemática entre la página de Marx y el autor y la obra mencionados. Siguiendo el criterio de la edic. italiana nos hemos limitado simplemente a agregar después de la indicación bibliográfica una escueta información sobre la existencia de extractos de la obra en cuestión en los cuadernos de Marx. Por ello, en estas notas el lector encontrará sucesivamente: autor y obra citados, con la página de la edición utilizada por Marx; el título de la eventual edición en español con la página correspondiente; la información sobre la existencia de extractos en algún cuaderno de Marx y la referencia a la edic. MEGA para aquellos publicados o cuyo índice se conoce a través de esa edición, y a "cuaderno londinense" para el grupo de cuadernos inéditos del 1850-1853.

A diferencia de la edic. Dietz y de la francesa, que en sus notas remiten abusivamente a las obras de Marx anteriores a los Grundrisse, hemos preferido no introducir notas que de alguna manera predispusieran una forma de lectura. Aceptamos plenamente el criterio del traductor italiano cuando señala que: ". . al menos en una simple edición de textos, la definición de la relación entre las formulaciones teóricas logradas por Marx en los trabajos del 1857-1858 y las existentes en las obras económicas anteriores al 1848 debía permanecer problemática como en efecto lo es, y dejar abierta toda perspectiva hermenéutica. Una referencia puramente bibliográfica, en cambio, por su naturaleza, establece a priori una relación unívoca de coherencia estática entre formulaciones teóricas que tienen vigencia en contextos diversos y que surgen dentro de horizontes histórico-teóricos diferentes, a menos de que sean acompañadas de una explícita intervención valorativa y que se transformen así en una nota de comentario. En ausencia de esto, el hábito de vincular no por homologías reales sino por analogías presuntas los textos marxianos más dispares, se revela como el fruto de una actitud didascálica y dogmática, y por consiguiente inaceptable."

Los números al margen y encerrados entre corchetes corresponden al comienzo de página de la edic. Dietz 1953 y están incluidos con el objeto de facilitar la búsqueda de las referencias de la edición original.

Al publicar hoy la presente versión de los Elementos fundamentales para la crítica de la economía política, confiamos en que las limitaciones que pueda presentar nuestro trabajo no conspiren contra el estudio apasionado y profundo de esta "obra maestra sin pulir", de este verdadero modelo de ciencia obrera construido por el genio de Marx.

Buenos Aires, setiembre de 1971. 

JOSE ARICO

MIGUEL MURMIS

PEDRO SCARON


EL MARX DESCONOCIDO

Cuando en 1859 Karl Marx evaluó su carrera intelectual, condenó a un merecido olvido a todas sus obras precedentes, excepto cuatro. Afirmó que en Miseria de la filosofía (1847) había expuesto por primera vez los aspectos fundamentales de sus opiniones científicas, aunque la exposición fuese polémica. Y dio a entender que lo mismo podía decirse del Manifiesto del Partido Comunista (1848), del Discurso sobre el libre cambio, del mismo año y de una serie incompleta de artículos titulada Trabajo asalariado y capital publicada en 1849. No mencionó a los Manuscritos económico-filosóficos (1844), a La sagrada familia (1845), ni a las Tesis sobre Feuerbach (1845) y habló —sin mencionar su título— del manuscrito de La ideología alemana (1846) como de un trabajo que él y Engels abandonaron alegremente a los ratones [1]. Se dice que tres años antes de su muerte, al ser interrogado acerca de la eventual publicación de sus obras completas, respondió secamente: "Primero habría que escribirlas" [2].

Por ese entonces Marx consideraba a la mayoría de sus primeras obras —obras que tanto entusiasmo han suscitado en los intérpretes contemporáneos— con un escepticismo que lindaba con el rechazo. Y hacia el final de su vida tenía una dolorosa conciencia de que los trabajos que había presentado o estaba a punto de presentar en público eran tan sólo fragmentos.

Sólo una vez en su vida habló entusiastamente de uno de sus libros como de una obra lograda. Sólo una vez anunció que había escrito algo que no sólo abarcaba todos sus puntos de vista sino que también los presentaba científicamente. Fue en el Prefacio a la Crítica de la economía política (1859), obra que también quedó como un simple fragmento debido a dificultades con su editor.

Sólo dos capítulos de la Crítica llegaron al público, pero su contenido, aunque importante, apenas justificaba las afirmaciones que implícitamente se hacían sobre ellos en el Prefacio. En éste se esboza una visión total del mundo, un conjunto de doctrinas científicas que explican el desarrollo de la historia en sus alcances económicos, políticos y sociológicos y que demuestran cómo y por qué la organización actual de la sociedad debe derrumbarse a causa de la tensión de sus conflictos internos, para ser reemplazada por un orden superior de civilización. No obstante, los capítulos allí publicados no alcanzan semejante aliento ni se deriva de su contenido la idea del surgimiento final de un nuevo orden. Se ocupan más bien de cuestiones económicas bastante técnicas e inician un largo y arduo camino hacia un objetivo no del todo claro. ¿De qué hablaba Marx, entonces, en el Prefacio? ¿Exponía teorías que no había elaborado aún, ideas que todavía no había anotado?

Hasta 1939, esta cuestión siguió siendo un misterio. Las audaces generalizaciones hechas en el Prefacio tenían antecedentes en declaraciones audaces e igualmente generales incluidas en Miseria de la filosofía y en el Manifiesto. En cuanto a los volúmenes de El capital, también contienen ecos polémicos y generales. Pero era difícil, si no imposible, extraer de las partes existentes de El capital las respuestas a la cuestión más importante, que el Prefacio anuncia como teóricamente resuelta: cómo y por qué ha de derrumbarse el orden social capitalista. Así, Rosa Luxemburg escribió La acumulación del capital (1912) precisamente con el propósito de llenar esta importante brecha en los escritos inconclusos de Marx[3], y consiguió con ello avivar la hoguera de una enconada disputa que todavía hoy arde dentro del partido. Todavía sigue siendo un misterio la razón por la cual el manuscrito en el que Marx se basó para escribir el Prefacio de 1859, permaneció oculto hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Pero en 1939 el instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú sacó de sus archivos y publicó un enorme volumen conteniendo los manuscritos económicos de Marx de los años 1857-58. Dos años después apareció un segundo volumen y en 1953 la editorial Dietz de Berlín reeditó los dos volúmenes en uno. Titulado por los editores Grundrisse der Kritik der politischen ókonomie (Rohentwurf) [Elementos fundamentales de la crítica de la economía política (Borrador)], y publicado junto con extractos importantes de los cuadernos de notas de Marx de 1850-51, este trabajo permite al fin examinar el material del cual las generalizaciones del Prefacio constituyen un resumen [4].

 Los Grundrisse no han sido ignorados desde su publicación, pero tampoco se los apreció en toda su importancia. Considerados inicialmente como material de interés para una reconstrucción del origen de El capital, esta obra vegetó durante largo tiempo en el sótano de los estudiosos del marxismo [5]. Eric Hobsbawm presentó un fragmento, sobre todo los pasajes históricos, bajo el título de Formaciones económicas pre-capitalistas, en 1956 [6]. Posteriormente aparecieron extractos aislados en las obras de André Gorz y Herbert Marcuse [7]. Juntos, estos fragmentos parecen haber despertado el apetito de un cuerpo cada vez mayor de intelectuales, particularmente en la amorfa Nueva Izquierda, y el interés por examinar más detenidamente esta obra hasta entonces desconocida pero evidentemente importante. Este año apareció finalmente una traducción francesa de la primera parte, pero los lectores que no dominan esa lengua tendrán que esperar [8], porque no se han hecho aún planes definitivos para publicar una versión inglesa.

 De todas maneras, la obra tiene una significación histórica. Los frutos de 15 años de investigación sobre cuestiones de economía, los mejores años de la vida de Marx, están contenidos en estas páginas. Marx creía que esta obra no sólo había echado por tierra las doctrinas centrales de toda la economía política anterior sino que era también la primera formulación científica de la causa revolucionaria [9]. Aunque él no podía saberlo entonces, éste habría de ser el único de sus trabajos en el cual su teoría del capitalismo desde los orígenes hasta el derrumbe sería presentada en toda su integridad. Aunque oscuros y fragmentarios puede decirse que los Grundrisse fueron la única obra de economía política verdaderamente completa que Marx escribió.

Los Grundrisse constituyen la cima de un largo y dificultoso ascenso. Marx había publicado diez años antes la primera de las que él consideraba sus obras científicas: Miseria de la filosofía, y no publicó el primer volumen de El capital hasta una década más tarde. Para comprender la significación de los Grundrisse será necesario revisar brevemente los escritos económicos que los precedieron.

Inmediatamente después de terminar su crítica de la filosofía del derecho de Hegel, en la cual había llegado a la conclusión de que la anatomía de la sociedad no debía buscarse en la filosofía, Marx comenzó a leer a los economistas políticos. Le precedió y sin duda le guió en este proceso el joven Engels, que había publicado ya sti Umrisse zu einer Kritik der National - ókonomie en el Deutsch-Franzósische Jahrbücher de Marx y Ruge ese mismo año, 1844. Engels sostenía en este artículo que el desarrollo de la economía burguesa durante el último siglo, como así también el desenvolvimiento de la correspondiente teoría económica, podían resumirse como una prolongada, continua y atroz afrenta a todos los principios fundamentales de la moral y de la decencia, y que si no se implantaba un sistema económico moral y racionalmente organizado, entonces debía y habría de producirse una revolución social monstruosa. Todo el peso del ataque de Engels estaba dirigido contra lo que él consideraba como el principio fundamental de la economía burguesa: la institución del mercado. Todos los vínculos morales de la sociedad han sido destruidos por la transformación de los valores humanos en valores de cambio; todos los principios éticos han sido destruidos por los principios de la competencia y todas las leyes existentes hasta este momento, aun las leyes que regulan el nacimiento y la muerte de los seres humanos, han sido suplantadas por las leyes de la oferta y la demanda.

La humanidad misma se ha convertido en una mercancía [10].

 

 

 

[1] Cf. Prefacio a la Contribución a la crítica de la economía política. En MARX-ENGELS, Obras escogidas, Moscú, s/f., I, pp. 346-357. Utilizo la edición Werke de los escritos de Marx y Engels, publicada por Dietz, Berlín, de 1962 a 1967. [Las citas en español son nuestras – N. del E.]

[2] Citado en MAXIMILIEN RUBEL, Karl Marx. Ensayo de biografía intelectual, Paidós, Buenos Aires. 1970, p. 14

[3] Cf.. PAUL M. SWEEZY, Teoría del desarrollo capitalista, FCE, México, 2ª edic. 1958, p. 224.

[4] KARL MARX, Grundrisse der Kritik der politischen Okonomie (Rohentwurf), Dietz, Berlín, 1953.

[5] MAXIMILIEN RUB•L, "Contribution á l'historie de la genese du 'Capital' ", en Revue d'Histoire économiqueét sociale, II, 1950, p. 168.

[6] Lawrence and Wishart. London, 1965. [Existen tres ediciones en español con el mimo título de Formaciones económicas pre-capitalistas: Platina, Buenos Aires, 1966. Ciencia Nueva, Barcelona, cuadernos de Pasado y Presente N° 20, Córdoba, 1971].

[7] ANDRE GORZ, Estrategia obrera y neocapitalismo, ERA, México, 1969, pp. 182-183; HERBERT MARCUSE, El hombre unidimensional, Joaquín Mortiz, México, 1968, pp. 57-58.

[8] KARL MARX, Les fondements de la critique de l'Economie Politique (Grundrisse), 2 vols., Editions Anthropos, París, 1967. [Posteriormente al trabajo de Nicolaus, apareció una edición italiana: Lincamenti fondamentali della critica dell'econontia politica, 1857-1858. 2, vols. La Nuova Italia Editrice, Firenze, 1968 y 1969].

[9] Grundrisse, p. XIII; cf. también la carta de Marx a Engels del 14 de enero de 1858: ". . . Estoy obteniendo algunos buenos resultados. Por ejemplo, he tirado por la borda toda la doctrina de la ganancia tal como existía hasta ahora". Correspondencia, Problemas, Buenos Aires, 1947, p. 119.

[10] FRIEDRICH ENGELS, "Umrisse zu einer Kritik der Nationalókonomie", Werke, I, pp. 449-524. [En español está publicado en MARX-ENGELS, Escritos económicos varios, Grijalbo, México, 1962.]

 

 

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